miércoles, 28 de noviembre de 2012
lunes, 26 de noviembre de 2012
Dra. Po
Mi primera parada en el camino fue en la ciudad de poco-yo, el motivo lo merecía, tras seis años trabajando en un sitio de cerebros cerebrosos, de esos que son más mente que sentimiento, dedicando horas, días, fines de semana y demás a investigar cositas que casi se me escapan a mi, y eso que el siglo pasado las vi en la facultad, pues después de esfuerzos varios y perdidas, incluso de peso, pocoyo realizaba la lectura y defensa de su tesis.
Como siempre viajo a mi ritmo llegué un día antes, incluso antes que la familia, para ver los momentos previos, hablar un poco con la estrella del finde. Me alojé en casa de una compañera de laboratorio a la que había conocido en anteriores visitas y me abrió su salón sin ningún problema, ella y las compañeras de piso son de la opinión de que cuantas más visitas mejor. Cuando los circulos se abren suceden cosas casi increibles, la energía creadora es así, pero eso es otra historia que ya contaré para no perdernos de lo importate.
El viernes era el día elegido, duchaditos y oliendo bien iban todos los invitados. Poco-yo guapísima, y casi casi tan nerviosa como guapa. Me pidieron que hiciera fotos, y claro, me encantó jugar a fotografo oficial del evento.
Una da las cosas más llamativas fue cuando un eminente eminencioso del tribunal le preguntó:
- Y ahora qué quieres hacer?
-Me gustaría irme a Australia.
-Pero lo dices en serio o es una forma de hablar.
-En serio. Se que allí hay oportunidades y están poniendo medios para los investigadores.
En fin, me acordé de aquel vente pa´lemania Pepe.
Ya luego fuera felicitaciones varias y fotos de grupo, pares, familia, dentro de lo que cabe traté de darle otro aire y así puse a los científicos a coger por los pelos a pocoyo.
LaFlor, una amiga de Pocoyo le organizó uno de los regalos más acertados para esta ocasión, un albúm con fotos de casi toda su vida, con dedicatorias y fotos recopiladas por lo largo y ancho del pais, algunas de ellas ni se acordaba que existían y por supuesto se incluyeron varias de las que hice en ese día.
Han sido unos días geniales, de risas, "coincidencias", bailes, fiestas, cocinar comidas ricas para gente muy maja, compartir realidades y sueños. Regalando lo que tengo, compañía, escucha y reiki, mis lentejas caseras y otros manjares poroque pocoyo cada vez es más poco poco, pero sobretodo risas, ese motor fundamental en la vida.
Me lo he pasado muy bien, y ya comienzo a imaginarme la visita en Australia.
Si teneis curiosidad sobre qué iba la tesis aquí teneis la reseña.
Enhorabuena Stela!!!
Como siempre viajo a mi ritmo llegué un día antes, incluso antes que la familia, para ver los momentos previos, hablar un poco con la estrella del finde. Me alojé en casa de una compañera de laboratorio a la que había conocido en anteriores visitas y me abrió su salón sin ningún problema, ella y las compañeras de piso son de la opinión de que cuantas más visitas mejor. Cuando los circulos se abren suceden cosas casi increibles, la energía creadora es así, pero eso es otra historia que ya contaré para no perdernos de lo importate.
El viernes era el día elegido, duchaditos y oliendo bien iban todos los invitados. Poco-yo guapísima, y casi casi tan nerviosa como guapa. Me pidieron que hiciera fotos, y claro, me encantó jugar a fotografo oficial del evento.
Una da las cosas más llamativas fue cuando un eminente eminencioso del tribunal le preguntó:
- Y ahora qué quieres hacer?
-Me gustaría irme a Australia.
-Pero lo dices en serio o es una forma de hablar.
-En serio. Se que allí hay oportunidades y están poniendo medios para los investigadores.
En fin, me acordé de aquel vente pa´lemania Pepe.
Ya luego fuera felicitaciones varias y fotos de grupo, pares, familia, dentro de lo que cabe traté de darle otro aire y así puse a los científicos a coger por los pelos a pocoyo.
LaFlor, una amiga de Pocoyo le organizó uno de los regalos más acertados para esta ocasión, un albúm con fotos de casi toda su vida, con dedicatorias y fotos recopiladas por lo largo y ancho del pais, algunas de ellas ni se acordaba que existían y por supuesto se incluyeron varias de las que hice en ese día.
Han sido unos días geniales, de risas, "coincidencias", bailes, fiestas, cocinar comidas ricas para gente muy maja, compartir realidades y sueños. Regalando lo que tengo, compañía, escucha y reiki, mis lentejas caseras y otros manjares poroque pocoyo cada vez es más poco poco, pero sobretodo risas, ese motor fundamental en la vida.
Me lo he pasado muy bien, y ya comienzo a imaginarme la visita en Australia.
Si teneis curiosidad sobre qué iba la tesis aquí teneis la reseña.
Enhorabuena Stela!!!
lunes, 19 de noviembre de 2012
jueves, 15 de noviembre de 2012
Re-apostando
-Qué le cobro?
-El número 4... y el número 2-dijo con una voz calmada mientras extendía una tarjeta de relieves dorados. Apenas unos segundos antes él se había bajado de su potente coche negro de gama alta y había visto de reojo a la mujer que llegaba en un gran coche blanco, de esos coches que parecen todoterrenos de ciudad, coches que jamás probarán el sabor del barro en sus neumáticos.
Mientras el cajero va cobrando él se gira parcialmente, sin llegar a verla y le susurra a la esbelta mujer que permanece detrás suyo.
-Te debía un depósito.-sonríe, casi imperceptiblemente.
-Pensé que no me reconocerías-surge un susurro de la boca de ella, inmóvil, en la misma posición. Y claro que la reconoce, a pesar del corte de pelo con flequillo recto, muy a la moda, su exclusivo traje beige con cintura de avispa, los tacones que la elevan convirtiendo sus gemelos en una obra de arte, apesar de todos los cambios, la reconoce.
-Imposible no hacerlo.Sigues siendo la mujer más hermosa del lugar, estés dónde estés. El tiempo te trata muy bien.-Ella se sorroja, pese a que nadie les ve, ni les escucha.
-No puedo decir lo mismo. He engordado unos quince años.
Ella pasa levemente la mano por su hombro, a él le encanta sentir ese contacto, la presión de su mano, puede intuir casi el calor humano. Pero sigue con su mirada perdida hacia el mostrador. Su escaso pelo ahora muy cortito parece una burla de aquella melena que lucía el día que se conocieron en una gasolinera, que bien podía ser aquella misma, hace ya tantas vidas.
El empleado le extiende la tarjeta y el recibo, al mismo instante que las recoge duda si girarse o permanecer allí quieto otros quince años.
-Al final, han llegado los niños?-Distrae la atención de ella mirando su coche. A través del hueco que deja la ventanilla entreabierta de unos cristales tintados. Un niño de unos diez años y al fondo puede que sea una niña algo mayor permanecen sentados en el vehículo.
Ella suspira: -Es lo mejor que me ha pasado. Y tú, te casaste? Tienes hijos?
-He traido a este mundo dos magníficos divorcios, con sus caros abogados, sus buenos pleitos, y una lista de objetos inservibles a dividir...pero niños no...
El baja la cabeza y suspira, por un instante desearía volver quince años atrás, en aquel encuentro fortuito en una gasolinera como aquella, donde él hacía dedo hacia ninguna parte y ella paró su destartalado coche y con la sonrisa más linda que él jamás había visto le preguntó si iba al Rainbow. Él simplemente dijo que si, sin saber siquiera que era aquello.
-Te fuiste tras la luna llena.
-Te dije que así sería.
Él se gira mirándola a los ojos y susurrando una vieja canción:
"We areee a comunityyyy
In the liteeeee, in the loveeee in the glooory."
Ella sonrie y mira al fondo de sus ojos. Él susurra:
-Nos veremos por el camino?
-Siempre.
-El número 4... y el número 2-dijo con una voz calmada mientras extendía una tarjeta de relieves dorados. Apenas unos segundos antes él se había bajado de su potente coche negro de gama alta y había visto de reojo a la mujer que llegaba en un gran coche blanco, de esos coches que parecen todoterrenos de ciudad, coches que jamás probarán el sabor del barro en sus neumáticos.
Mientras el cajero va cobrando él se gira parcialmente, sin llegar a verla y le susurra a la esbelta mujer que permanece detrás suyo.
-Te debía un depósito.-sonríe, casi imperceptiblemente.
-Pensé que no me reconocerías-surge un susurro de la boca de ella, inmóvil, en la misma posición. Y claro que la reconoce, a pesar del corte de pelo con flequillo recto, muy a la moda, su exclusivo traje beige con cintura de avispa, los tacones que la elevan convirtiendo sus gemelos en una obra de arte, apesar de todos los cambios, la reconoce.
-Imposible no hacerlo.Sigues siendo la mujer más hermosa del lugar, estés dónde estés. El tiempo te trata muy bien.-Ella se sorroja, pese a que nadie les ve, ni les escucha.
-No puedo decir lo mismo. He engordado unos quince años.
Ella pasa levemente la mano por su hombro, a él le encanta sentir ese contacto, la presión de su mano, puede intuir casi el calor humano. Pero sigue con su mirada perdida hacia el mostrador. Su escaso pelo ahora muy cortito parece una burla de aquella melena que lucía el día que se conocieron en una gasolinera, que bien podía ser aquella misma, hace ya tantas vidas.
El empleado le extiende la tarjeta y el recibo, al mismo instante que las recoge duda si girarse o permanecer allí quieto otros quince años.
-Al final, han llegado los niños?-Distrae la atención de ella mirando su coche. A través del hueco que deja la ventanilla entreabierta de unos cristales tintados. Un niño de unos diez años y al fondo puede que sea una niña algo mayor permanecen sentados en el vehículo.
Ella suspira: -Es lo mejor que me ha pasado. Y tú, te casaste? Tienes hijos?
-He traido a este mundo dos magníficos divorcios, con sus caros abogados, sus buenos pleitos, y una lista de objetos inservibles a dividir...pero niños no...
El baja la cabeza y suspira, por un instante desearía volver quince años atrás, en aquel encuentro fortuito en una gasolinera como aquella, donde él hacía dedo hacia ninguna parte y ella paró su destartalado coche y con la sonrisa más linda que él jamás había visto le preguntó si iba al Rainbow. Él simplemente dijo que si, sin saber siquiera que era aquello.
-Te fuiste tras la luna llena.
-Te dije que así sería.
Él se gira mirándola a los ojos y susurrando una vieja canción:
"We areee a comunityyyy
In the liteeeee, in the loveeee in the glooory."
Ella sonrie y mira al fondo de sus ojos. Él susurra:
-Nos veremos por el camino?
-Siempre.
jueves, 1 de noviembre de 2012
Despierta
-Tío, te vienes a jugar una partida de ajedrez?-Me pregunta Pablete a la salida del entrenamiento.
Me pienso muy mucho que contestarle, me apetece pero me siento un poco cansado, medio con frío y no sé si tiene cosas que hacer en casa, pero no me gustan las escusas. Respiro y le digo:
-En otro momento...
-No hay otro momento!
Ante mi se agolpan los millones de veces en que he respondido "el mañana no existe" ante alguien que simplemente quería planificar su vida, y hacer algo conmigo...(en aquella época en la que mezclaba el mañana de la agenda con el mañana de la espectativa, del vivir ahora ensoñando con el futuro, años con ese herror, que me ha llevado a casi perder ocasiones, menos mal que es casi.
Me vino a la mente un huracán de cosas, una sonrisa, las reflexiones de Krishn*murti sobre el momento, el ser presente, meditaciones y reflexiones sobre el vive el momento, aquel Carpe Diem hasta el amanecer. Y me salío un chorro de amor por la boca:
-Pero como eres tan listo? Cómo has llegado a esa conclusión si yo he tardado 30 años?
-No sé- me dice con una sonrisa llena de satisfacción- Es lo que pienso.
Me pienso muy mucho que contestarle, me apetece pero me siento un poco cansado, medio con frío y no sé si tiene cosas que hacer en casa, pero no me gustan las escusas. Respiro y le digo:
-En otro momento...
-No hay otro momento!
Ante mi se agolpan los millones de veces en que he respondido "el mañana no existe" ante alguien que simplemente quería planificar su vida, y hacer algo conmigo...(en aquella época en la que mezclaba el mañana de la agenda con el mañana de la espectativa, del vivir ahora ensoñando con el futuro, años con ese herror, que me ha llevado a casi perder ocasiones, menos mal que es casi.
Me vino a la mente un huracán de cosas, una sonrisa, las reflexiones de Krishn*murti sobre el momento, el ser presente, meditaciones y reflexiones sobre el vive el momento, aquel Carpe Diem hasta el amanecer. Y me salío un chorro de amor por la boca:
-Pero como eres tan listo? Cómo has llegado a esa conclusión si yo he tardado 30 años?
-No sé- me dice con una sonrisa llena de satisfacción- Es lo que pienso.
miércoles, 17 de octubre de 2012
domingo, 14 de octubre de 2012
Sobre la adolescencia perpetua
Últimamente le doy vueltas a una idea que me sobrevino hace algún tiempo, la evidencia de que esta sociedad nos ha
dado un rol, un lugar, a los que ya no somos jóvenes (para papá Estado y
las estadísticas, es decir, más de 30 años) ni viejos (no me atrevo a poner edad, pero vamos, supongo que sabeis a que me refiero) ni todo lo contrario, deambulamos por el páramo de una mediana edad, sin poder desempeñar ningún nuevo papel, angustiados por el futuro (qué futuro?), cuando aún no hemos saboreado el presente. Temerosos de perder el "bienestar" que nos vino regalado y jamás hemos valorado.
Así que cada uno desempeña lo mejor posible el rol que nos incrusta el grupo, clan o tribu que en muchos casos no es otro que el de perpetuos adolescentes.
Y allá vamos, a lo loco, consumiendo ropa que algún modisto con mala leche diseña para ridiculizarnos, estoy seguro, venga a probarte pantalones que enseñan la hucha al agacharse, en tiendas con música chimpum, chimpum, que sólo falta que te pongan cubatas para que sean una disco. Atendidos por unas mujeres impresionantes y también muy adolescentes en ropa, contrato y actitudes, mujeres inalcanzables incluso en nuestras adolescentes ensoñaciones.
Y que decir de la dureza del sexo adolescente, por los largos periodos de ausencia y porque cuando existe este sexo, compartido, entenderme, es a salto de mata, en coches, playas o cualquier "recuncho" que nos presten, esperando un finde de tapadillo para poder jugar a "las casitas" con la adolescente de turno, finjiendo ser mayores...aaaaiiiii.
Así vamos, eso si, como buenos adolescentes hijos de esta mamá sociedad con nuestros teléfonos (no sé si aún se llaman así) de última generación en el bolsillo de nuestros pantalones cagaos. Cotilleándonos las vidas en el patio del cole, o libro-cara si se prefiere, llegamos a hacernos una imagen virtual de nuestra vida social adormecida, eso si, con cientos, que digo cientos, miles de "amigos" igual de adolescentes que nosotros, que no paran de colgar, etiquetar, mandar, aceptar y decir "me gusta". Vidas retransmitidas a tiempo real, si, si, como si el contarlo hiciera que comerse un bocata fuera una experiencia extrema. Manteniendo conversaciones adolescentes o guasapitos, tililín, tililín. Cualquier cosa que nos mantenga bien distraidos, dormiditos.
Para no perder costumbres adolescentes seguimos viviendo en casa-padres; o volviendo temporadas a ella en el mejor de los casos, ya que eso significa que hemos podido vivir algo semejante a una vida madura en alguna parte del planeta, casi siempre como emigrantes adolescentes que no sabemos de la misa la mitad allá donde aterrizamos, cometiendo todos los herrores clásicos del adolescente perdido.
Este hecho parece que se estira hasta el infinito y más allá, suplantado como máximo por la meta vital de vivir compartiendo piso tipo estudiantes con quien se tercie, para un libro gordo daría esto.
Decían que eramos JASP (jóvenes aunque sobradamente preparados) pero seguimos acumulando trabajos basurilla, mal pagados, estancias en prácticas, becarios perpetuos con barba bien cerrada, haciendo botellón como única opción de diversión, de relación...y claro así quién puede crecer??
Todo esto me surge cuando veo que algún perpetuo adolescente le explota en la cara alguno de los compromisos clásicos que a su edad nuestros padres ya habían adquirido pero hacía muuuucho tiempo. Del tipo: Hipoteca, casarse, tener hijos, plantar un árbol, escribir un libro, decidir si eres de los beatles o rollings, decir Ailoviu aunque escueza...ojopláticos quedamos.
Para mi está claro lo que sucede en estas situaciones, TODO EXPLOTA, porque los eternos adolescente nunca hemos vivido tales cosas ni de lejos, ni nada que se le acerque vamos y nos gestionamos todo esto como buenamente podemos.
Y con esta reflexión os dejo, que me voy a jugar a wiwir...
Así que cada uno desempeña lo mejor posible el rol que nos incrusta el grupo, clan o tribu que en muchos casos no es otro que el de perpetuos adolescentes.
Y allá vamos, a lo loco, consumiendo ropa que algún modisto con mala leche diseña para ridiculizarnos, estoy seguro, venga a probarte pantalones que enseñan la hucha al agacharse, en tiendas con música chimpum, chimpum, que sólo falta que te pongan cubatas para que sean una disco. Atendidos por unas mujeres impresionantes y también muy adolescentes en ropa, contrato y actitudes, mujeres inalcanzables incluso en nuestras adolescentes ensoñaciones.
Y que decir de la dureza del sexo adolescente, por los largos periodos de ausencia y porque cuando existe este sexo, compartido, entenderme, es a salto de mata, en coches, playas o cualquier "recuncho" que nos presten, esperando un finde de tapadillo para poder jugar a "las casitas" con la adolescente de turno, finjiendo ser mayores...aaaaiiiii.
Así vamos, eso si, como buenos adolescentes hijos de esta mamá sociedad con nuestros teléfonos (no sé si aún se llaman así) de última generación en el bolsillo de nuestros pantalones cagaos. Cotilleándonos las vidas en el patio del cole, o libro-cara si se prefiere, llegamos a hacernos una imagen virtual de nuestra vida social adormecida, eso si, con cientos, que digo cientos, miles de "amigos" igual de adolescentes que nosotros, que no paran de colgar, etiquetar, mandar, aceptar y decir "me gusta". Vidas retransmitidas a tiempo real, si, si, como si el contarlo hiciera que comerse un bocata fuera una experiencia extrema. Manteniendo conversaciones adolescentes o guasapitos, tililín, tililín. Cualquier cosa que nos mantenga bien distraidos, dormiditos.
Para no perder costumbres adolescentes seguimos viviendo en casa-padres; o volviendo temporadas a ella en el mejor de los casos, ya que eso significa que hemos podido vivir algo semejante a una vida madura en alguna parte del planeta, casi siempre como emigrantes adolescentes que no sabemos de la misa la mitad allá donde aterrizamos, cometiendo todos los herrores clásicos del adolescente perdido.
Este hecho parece que se estira hasta el infinito y más allá, suplantado como máximo por la meta vital de vivir compartiendo piso tipo estudiantes con quien se tercie, para un libro gordo daría esto.
Decían que eramos JASP (jóvenes aunque sobradamente preparados) pero seguimos acumulando trabajos basurilla, mal pagados, estancias en prácticas, becarios perpetuos con barba bien cerrada, haciendo botellón como única opción de diversión, de relación...y claro así quién puede crecer??
Todo esto me surge cuando veo que algún perpetuo adolescente le explota en la cara alguno de los compromisos clásicos que a su edad nuestros padres ya habían adquirido pero hacía muuuucho tiempo. Del tipo: Hipoteca, casarse, tener hijos, plantar un árbol, escribir un libro, decidir si eres de los beatles o rollings, decir Ailoviu aunque escueza...ojopláticos quedamos.
Para mi está claro lo que sucede en estas situaciones, TODO EXPLOTA, porque los eternos adolescente nunca hemos vivido tales cosas ni de lejos, ni nada que se le acerque vamos y nos gestionamos todo esto como buenamente podemos.
Y con esta reflexión os dejo, que me voy a jugar a wiwir...
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