Sabía que de aquella experiencia no iba a regresar igual, y así ha sido, este pueblo tiene algo especial, y aunque no lo tuviera, nadie se merece extinguirse en el anonimato de la Hamada (la parte pedregosa y más inóspita de Argelia).
El primer libro que deboré este verano fue: La Historia prohibida del Sáhara Español de Tomás Bárbulo. Dónde hace una acertada descripción de lo sucedido antes, durante la colonización y la larga agonía del proceso de descolonización del territorio, que aún no ha concluido. Con un lenguaje muy cercano al periodismo nos acerca a la realidad de este conflicto, con datos, personajes y acontecimientos, fuertemente respaldado por una árduo análisis de documentos, muchos de ellos declarados secretos.
El otro libro que ahora no quiero acabar, porque me da mucha lástima dejar a los personajes, o tal vez porque sé como acaba a día de hoy la historia, se llama El imperio desierto (Seguido de aquel mendigo de la plaza Esbehiheh) de Ramón Mayrata, que si bien no se puede considerar documento histórico, si creo que me ha servido para darle textura a este conflicto, ponerle cara, para oler las calles, sentir las sombras, la arena, el sol...
Ignacio es un joven antropólogo encargado de escribir la historia de un territorio velado por la ley de secretos oficiales. Los acontecimiento hacen que el pueblo Saharaui se percate de que es un momento crucial para su futuro, y comienzan a surgir, a manar, documentos antigüos, de cada tribu, de cada familia, que guardan celosamente de generación en generación...y ahora pueden ser su único alegato en el Tribunal de la Haya, donde Marruecos denunció que existía soberanía jurídica sobre el territorio.
Un buen relato para acercarse a los últimos latidos de la que fue la provincia 53 de España (con DNI´s, representantes en cortes y demás), justo antes de que todo sucediera. Un territorio al que Marruecos llama desde hace un cuarto de siglo sus "provincias del sur", el independentista Frente Polisario califica como "zonas ocupadas" y la ONU define como "territorio en vías de descolonización".
Entonces iras de cooperador al campo de refugiados. Que maravilla labor. Espero tener muchas noticias de tu participación.
ResponderEliminarSaludines
**Alma**
Hola Alma, disculpa si mis entradas son un poco "lío", no sé si lo explico en esta, pero fui a Tinduf esta semana santa pasada, no como "cooperador", sino como participante de una manifestación en el Muro de la vergüenza (en el post hay enlaces para entradas antiguas donde cuento parte de la experiencia, asi como de la PAPPS Plataforma de Apoyo Político al Pueblo Saharaui, que organizaba la COlumna 2010).
ResponderEliminarEl post lo he escrito para comentar los dos libros que me han dado un poco más de luz en el tema del Sahara Occidental.
No se si transmito que soy un cooperante, yo no me considero así, mi formación académica se ha centrado en la biología Marina, y en cría de peces (acuicultura), que es por lo que fui a Mozambique, de momento un poco difícil ayudar con eso a los refugiados de Tinduf, cuando regresen a su tierra, una de las costas más ricas en pesca del mundo, será otro cantar.
Saludo