Mucha gente se
rie cuando les digo que me he convertido en un ser
subtropical, que no soporto el frío, que desde que me africanicé en
Moçambique,
ai que
saudades tenho!!, pues ya no es lo mismo esto de la lluvia,
frio, los cambios de HORA, no puedo con esto de que
anochezca tan pronto (pero esto es para otro post).
Pero así es, y como al final de la tarde del
FestiOval comenzó a llover como si nunca lo hubiese hecho, venga agua y viento,pues nada, me
desperté bastante estropeado en el coche al día siguiente y lo decidí, me voy de aquí.
Así metí cuatro cosas en el coche, esta vez no pienso pasear el equipo de buceo por toda la península, y tras despedirme de mis
zombies favoritos, que volvían a
sonreir: "
Ai, nuestro hijo deja el nido" (por
nesima vez)
- Te hago unos bocadillos? (da igual que me vaya a la playa, que al Perú mi madre siempre me quiere hacer unos bocadillos)
-No mamá, que no es una escursión del cole, ya como por ahí algo, recuerda el viajecito de verano y como acabamos comiendo en la sombra de una gasolinera...
Que buena sensación, salir, hacer kilómetros y kilómetros, ver pasar paisajes, no tener claro, a dónde se va, sólo que se va.Saberse querido por la vida, amar la luz, el instante, el viento.
Disfrutar del camino, por el paré a visitar a mis amigos los V (
Victor&
Viki) que viven en Palencia y me enteré esa mañana al llamarlos que justo
dormían en casa ese día, de paso entre vacaciones con la familia y más pruebas.
Victor anda "jugando con la muerte" en
pruebas físicas para guarda forestal por todo el norte. Al hilo de las "coincidencias" esas en las que no creo, reforcé mis ganas de verlos.Que grande es tener amigos a los que llamas y dice "que voy" y ya.
Me gustó charlar con ellos, irnos de vinos, sentir esa momento de conexión, como si nada. Hablar y escuchar.
Al día siguiente continué camino, en un principio con esa sensación de prisa,
aunque las amigas que iba a visitar no sabían que llegaba, sólo que en algún momento pasaría. Pero yo sentía ganas de llegar, sabía que el camino era largo, lo tenía todo claro en el mapa...

...Me perdí, como no, y acabé por el valle del monasterio de Santo Domingo de Silos, disfrutando de una carretera genial, entre árboles con colores otoñales, con
solcete, la música, la carretera, todo era perfecto. Cantando
caaaamino Soooooria!! volví a salir a una carretera nacional que me llevó bordeando el
Duero, que largo es este río, y menudo vino rico rico que hacen por aquí.
A la tarde conseguí adentrarme en
Aragón. Más carretera, ahora en obras, hambre y muchos camiones!!
A las afueras de Zaragoza paré a repostar, comer algo y a
llamar...