viernes, 16 de junio de 2017
lunes, 12 de junio de 2017
Zen y píllara III
Viene de aquí
Observa cada situación con los ojos de la novedad, pues la realidad que aparece ante ti es nueva en cada ocasión. La mente tratará de buscar repeticiones para sentirse segura, escribiendo un guión e intentando encajar lo real en él: “esto es así, va a suceder aquello”.
Conecta primero con tu cuerpo, cambiante a cada momento también. A cada paso la arena se mueve de manera diferente bajo tus pies, ¿cómo sientes las piernas ahora? Siente el ritmo de tus pasos por la arena, observa tu respiración, las sensaciones corporales son el motor de arranque para conectar con el momento. Siente como estás de pié en la arena, estira tu cuerpo, cuando sientas calor camina por la orilla y toma la humedad del inmenso mar.
Respira y concéntrate en el aquí y ahora, sólo así podrás conectar con lo que está sucediendo delante tuya. Así, el hecho de que una píllara baje la duna como despistada y pase ante ti, abriendo un poco las alas, y con una actitud entre distraida y preocupada, puede significar que no contaba contigo o que tiene un nido en la duna, ¿cómo lo sabrás sin conectar con este instante?
Sorpréndete a cada momento con lo que sucede ante tus ojos, pues es único e irrepetible, el milagro de la vida que se da ante nosotros.
continúa aquí
Aunque las señales en la arena,
los palos y las plantas,
mar y cielo
y las píllaras parezcan las mismas,
cada día es nuevo e irrepetible.
Observa cada situación con los ojos de la novedad, pues la realidad que aparece ante ti es nueva en cada ocasión. La mente tratará de buscar repeticiones para sentirse segura, escribiendo un guión e intentando encajar lo real en él: “esto es así, va a suceder aquello”.
Conecta primero con tu cuerpo, cambiante a cada momento también. A cada paso la arena se mueve de manera diferente bajo tus pies, ¿cómo sientes las piernas ahora? Siente el ritmo de tus pasos por la arena, observa tu respiración, las sensaciones corporales son el motor de arranque para conectar con el momento. Siente como estás de pié en la arena, estira tu cuerpo, cuando sientas calor camina por la orilla y toma la humedad del inmenso mar.
Respira y concéntrate en el aquí y ahora, sólo así podrás conectar con lo que está sucediendo delante tuya. Así, el hecho de que una píllara baje la duna como despistada y pase ante ti, abriendo un poco las alas, y con una actitud entre distraida y preocupada, puede significar que no contaba contigo o que tiene un nido en la duna, ¿cómo lo sabrás sin conectar con este instante?
Sorpréndete a cada momento con lo que sucede ante tus ojos, pues es único e irrepetible, el milagro de la vida que se da ante nosotros.
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jueves, 8 de junio de 2017
Zen y Píllara II
Viene de aquí
A menudo nos cuesta aceptar que las cosas son como son, y no como nuestra mente se las imagina, la busqueda de píllaras por la playa se puede convertir en un ejercicio de abandono de la espectativa, dejando esa creación mental que nos aleja de lo que ya es.
Todas las señales aparecerán sencillamente ante ti. Respira y observa. Surgirán en un instante parejas de adultos caminando rápido hacia el mar, huevos que se confunden con los restos de una marea viva, pollos recién nacidos inmóviles como granos de arena, o crías ya crecidas que corretean con sus progenitores ante tus ojos.
Trata de observar lo que viene sin más, obsesionarte con cada concha, con cada palo, no te llevará a nada más que dolor de ojos y puede que de cabeza. Relájate y lee las señales que la vida te presenta, las huellas en la arena te indicarán el camino. Recuerda que nunca una píllara entró una sola vez en su nido.
Observa el suelo, y el horizonte, fluctuando tu mirar de lo más cercano a lo más alejado. Pues desconoces lo que hay aquí y ahora, podría aparecer un adulto escapando del nido a veinte metros, o dos huevos en medio de la arena bajo tus pies. Pasea tu mirada por lo que tienes delante y hacia los lados, no pierdas de vista la orilla y el mar, en cualquier parte podría aparecer una píllara.
La píllara es
lo que es.
Si
te acercas se aleja.
Si
tiene su puesta de huevos se irá,
tratando
de llamar tu atención
para
alejarte de ellos.
Si
han nacido sus pequeños polluelos
chillará
para que se escondan
mientras
se muestra vulnerable con su gesto de ala rota.
De
nada nos serviría pensar que es otra cosa.
Sólo
se puede aceptar que es así.
A menudo nos cuesta aceptar que las cosas son como son, y no como nuestra mente se las imagina, la busqueda de píllaras por la playa se puede convertir en un ejercicio de abandono de la espectativa, dejando esa creación mental que nos aleja de lo que ya es.
Todas las señales aparecerán sencillamente ante ti. Respira y observa. Surgirán en un instante parejas de adultos caminando rápido hacia el mar, huevos que se confunden con los restos de una marea viva, pollos recién nacidos inmóviles como granos de arena, o crías ya crecidas que corretean con sus progenitores ante tus ojos.
Trata de observar lo que viene sin más, obsesionarte con cada concha, con cada palo, no te llevará a nada más que dolor de ojos y puede que de cabeza. Relájate y lee las señales que la vida te presenta, las huellas en la arena te indicarán el camino. Recuerda que nunca una píllara entró una sola vez en su nido.
Observa el suelo, y el horizonte, fluctuando tu mirar de lo más cercano a lo más alejado. Pues desconoces lo que hay aquí y ahora, podría aparecer un adulto escapando del nido a veinte metros, o dos huevos en medio de la arena bajo tus pies. Pasea tu mirada por lo que tienes delante y hacia los lados, no pierdas de vista la orilla y el mar, en cualquier parte podría aparecer una píllara.
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viernes, 2 de junio de 2017
Zen y Pillara
Hace algún tiempo (cuantas vidas pasadas!) hice por aquí una presentación del proyecto de protección de la píllara o borrelho.
Hace dos temporadas tuve la posibilidad de ser la persona responsable de este proyecto, entreteniéndome por los caminos de aquellos largos arenales, pasando grandes momentos en las playas de norte de Portugal, mucho sudor portando jaulas, inmensas jornadas de pateos, conectando con esta pequeña ave y conmigo mismo...Aunque de aquella no publiqué nada, ahora que vuelvo a aquellas arenas (más como voluntario puntual que como responsable) he releido un cuadernillo o librito nacido de aquella experiencia, cuyo título creo resume bastante su esencia:
Cuando llegues a la playa respira profundamente tres veces, llena tu cuerpo de aire, desde el estómago a los pulmones en un instante de quietud. Mientras que con los pies juntos, estiras tu cuerpo, tu cabeza apuntando al cielo, como si con un hilo tirasen de ella, permanece con tu mirada en el horizonte.
Concentra tu atención en el lugar al que acabas de llegar, deja pasar los pensamientos del viaje, las cosas que te han sucedido últimamente, respira y conecta con el momento que vas a vivir.
Cuando respiras profundamente tres veces dejas que pase todo pensamiento, entrando en un estado de quietud y silencio de la mente. Un instante de conexión con la playa, con el viento, la arena. Prepárate así para observar las huellas que irán apareciendo, las señales que la píllara deja a su paso.
Respira profundamente tres veces, sintiéndote preparado para vivir esta experiencia única e irrepetible, comienza a caminar por la arena.
Hace dos temporadas tuve la posibilidad de ser la persona responsable de este proyecto, entreteniéndome por los caminos de aquellos largos arenales, pasando grandes momentos en las playas de norte de Portugal, mucho sudor portando jaulas, inmensas jornadas de pateos, conectando con esta pequeña ave y conmigo mismo...Aunque de aquella no publiqué nada, ahora que vuelvo a aquellas arenas (más como voluntario puntual que como responsable) he releido un cuadernillo o librito nacido de aquella experiencia, cuyo título creo resume bastante su esencia:
ZEN y EL ARTE DE PROTEGER A LA PILLARA:
Respira tres veces.
Cuando llegues a la playa respira profundamente tres veces, llena tu cuerpo de aire, desde el estómago a los pulmones en un instante de quietud. Mientras que con los pies juntos, estiras tu cuerpo, tu cabeza apuntando al cielo, como si con un hilo tirasen de ella, permanece con tu mirada en el horizonte.
Concentra tu atención en el lugar al que acabas de llegar, deja pasar los pensamientos del viaje, las cosas que te han sucedido últimamente, respira y conecta con el momento que vas a vivir.
Cuando respiras profundamente tres veces dejas que pase todo pensamiento, entrando en un estado de quietud y silencio de la mente. Un instante de conexión con la playa, con el viento, la arena. Prepárate así para observar las huellas que irán apareciendo, las señales que la píllara deja a su paso.
Evita poner tu concentración en desear encontrar píllaras, no aparecerán porque tú quieras que suceda, pon tu energa y concentración en leer los elementos que tienes delante, ellos te indicarán dónde se encuentran las píllaras y en qué momento están.
Respira profundamente tres veces, sintiéndote preparado para vivir esta experiencia única e irrepetible, comienza a caminar por la arena.
PD: Dedicado a Noé y Dana, dónde quiera que esteis...
(no, no han pasado a mejor vida, bueno si, en el buen sentido, están dando la vuelta al mundo, entre China y Rusia, ahora, creo... joven "discípulo" supera a "maestrillo", con creces, alegría en el corazón por vosotros!!)
viernes, 26 de mayo de 2017
Poesíaser
"Y hoy,
si vuelvo a escribir
poesía
es
por lo tuyo, por lo mío,
por lo que nunca será nuestro
ese algo que nació viejo,
ya casi muerto
Si vuelvo a escribir
poesía
es
porque del corazón se han liberado
universos de espacio
y en todo ese hueco
surge amor
incluso por estos versos
Amor hasta por el sufrimiento
por el tuyo, por el mío,
por el que nunca será nuestro
ese algo que nació viejo,
ya casi muerto
Iluso pensaba,
hace no mucho tiempo,
que sólo podía escribir
poesía
desde angustias,
desasosiegos y otros tormentos
que la felicidad
impedía crear...
Y hoy,
si vuelvo a escribir
poesía
es
desde la quietud del ser,
oh vida,
aquí y ahora
gracias por volver
poesía."
si vuelvo a escribir
poesía
es
por lo tuyo, por lo mío,
por lo que nunca será nuestro
ese algo que nació viejo,
ya casi muerto
Si vuelvo a escribir
poesía
es
porque del corazón se han liberado
universos de espacio
y en todo ese hueco
surge amor
incluso por estos versos
Amor hasta por el sufrimiento
por el tuyo, por el mío,
por el que nunca será nuestro
ese algo que nació viejo,
ya casi muerto
Iluso pensaba,
hace no mucho tiempo,
que sólo podía escribir
poesía
desde angustias,
desasosiegos y otros tormentos
que la felicidad
impedía crear...
Y hoy,
si vuelvo a escribir
poesía
es
desde la quietud del ser,
oh vida,
aquí y ahora
gracias por volver
poesía."
lunes, 22 de mayo de 2017
martes, 26 de abril de 2016
Refugiémonos
En la vida podemos ser las dos caras de la misma moneda: Luz y sombra, en ocasiones hemos juzgado y en otras ocasiones hemos sufrido por los juicios ajenos. Hemos podido ayudar a una persona amiga, y ser ayudadas por alguien cercana. Nos hemos parado a dar escucha y alguien nos ha permitido poder comunicar. Ser anfitriones y visitantes.
Hemos podido romper con alguien que no se lo esperaba y ser dejados por alguien cuando no lo esperabamos...Luz y sombra, forma parte de un todo.
Nunca he sido una persona refugiada, como Ana María, que habla claro para quien quiera escuchar, lo que si sé es que soy un ser humano, y el derecho a refugio de las personas que escapan de un conflicto me importa.
Y esto es así, no tanto porque forme parte de convenciones de derechos humanos que creo fundamentales, sino porque respetar sus derechos me da la oportunidad de ejercer como el ser humano que quiero seguir siendo.
La sombra de los gobiernos europeos no lo es todo, podemos poner luz en esto también, como las vecinas y vecinos de Lesbos, Grecia, y tantos otros sitios. Refugiémonos unas a otras de la oscuridad que planea en estos días.
Hoy más que nunca, NINGÚN SER HUMANO ES ILEGAL!!!
Existen wellcomereefuge y otros grupos de acogida y activismo en diferentes territorios.
8 soluciones a la crisis de los refugiados Amnistía Internacional
Comisión Española De Ayuda al Refugiado
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